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Licenciatura en Arqueología
CONCEPTO DE LA CARRERA
La Universidad Tecnológica de El Salvador, ha orientado el proceso de actualización del PLAN DE ESTUDIOS DE LA CARRERA DE LICENCIATURA EN ARQUEOLOGÍA a parir del análisis de la realidad nacional e internacional; permitiendo una adecuación curricular que mejora sustancialmente la calidad académica para responder a los desafíos y compromisos con la sociedad, definidos en los marcos: ético, institucional, legal, económico, social y cultural; y a los requerimientos de la Educación Superior, con lo cual, el plan desarrolla los principios y postulados de la misión institucional.
Este Plan, orienta de manera técnica e innovadora el entramado curricular, que da respuesta a las necesidades de formación que demanda el país. Sus contenidos propician las herramientas teóricas, técnicas y científicas para el desempeño profesional competitivo y eficiente; además, fortalece en los estudiantes el espíritu emprendedor, la conciencia nacional y de la realidad del país, los problemas, las condiciones reales de absorción al sistema productivo y las capacidades para contribuir al desarrollo y a la solución de la problemática nacional.
El plan integra el compromiso de la formación de conocimientos, valores, herramientas tecnológicas para el trabajo y procesos de participación responsable en la toma de decisiones, la formación de un segundo idioma y el conocimiento de la informática, como ejes fundamentales de la nueva educación frente a las exigencias del desarrollo globalizado.
La estrategia metodológica y de aprendizaje que presentan los programas de asignaturas, hace énfasis a metodología y técnicas de resolución de problemas, ensayo y simulación de proyectos, así como de aprendizaje colaborativo e individual; el cual se fundamenta en la construcción de conocimientos , habilidades y valores que potencien las capacidades y habilidades grupales y personales, así como la producción de nuevas alternativas de conocimientos, a partir de conceptos analizados por los estudiantes, para que ellos mismos creen nuevos marco referenciales de conocimientos que les ayuden en los diferentes proceso de la vida individual y social , así como para el desarrollo del país.
El perfil profesional, se sustenta en el diseño de una currícula que integra áreas de formación humanística, básica y especializada; para crear las bases de una formación de alto nivel académico y profesional, comprometido con el desarrollo individual, familiar y social.
Actualmente, El Salvador carece de instituciones de educación superior que formen profesionales en el ámbito de la Arqueología, pese a que el proceso de desarrollo integral del país lo demanda a lo largo de la historia contemporánea. Esta demanda se hace palpable más en una época en la que se acaba de cerrar el siglo anterior, máxime cuando el país está atravesando una de las etapas más dinámicas de su historia, ante el ordenamiento mundial, cuyos cambios políticos, sociales, económicos y culturales requieren con cierto grado de “urgencia”, la labor profesional de los arqueólogos, especialmente para impulsar la investigación sobre las sociedades pasadas.
La Arqueología, en tanto disciplina científica, se inserta dentro del marco político, histórico y cultural del país, generando conocimientos racionalmente fundamentados a través de un procedimiento teórico y práctico.
En realidad, al país le beneficia contar con arqueólogos, ya sea que incursionen en el campo del trabajo público o privado, porque desde esas posiciones podrán poner al relieve los “restos” de toda la denominada “cultura material” nacional. Hacerlo implica lograr acumular beneficios educativos para todo el sistema social, pues con investigaciones calificadas se estará dotando de material pedagógico adecuado a los diferentes niveles de escolaridad que existen; asimismo, se dispondrá de una serie de datos, que refieran muchos rasgos y patrones en cuanto a diseños arquitectónicos que han sido adoptados por pueblos y ciudades (según las épocas de la sociedad), inclusive la práctica de hábitos de trabajo o de alimentación que hayan regido. A ello, pueden agregarse otros aspectos que probablemente aún no hayan sido considerados, pero que están a la orden del día en las relaciones sociales de convivencia entre los salvadoreños, especialmente todo aquello que se relaciona con el patrimonio cultural.
En términos muy generales, los arqueólogos son profesionales entrenados para describir e interpretar los modos de vida y las características culturales de los restos materiales de las sociedades pasadas; complementan a los antropólogos en sus esfuerzos por encontrar los nexos entre las sociedades pasadas y las sociedades actuales, en cuanto a sus relaciones sociales, jerarquías, relaciones de producción y los procesos de cambio cultural. La acumulación de conocimientos sobre las generaciones del pasado y del presente, lograda por ambas profesiones apoyadas por los historiadores, constituye la base para el desarrollo y profundización del sentimiento de identidad cultural. En virtud de lo anterior, la labor de los arqueólogos es un recurso clave para proporcionar información valiosa sobre la vida humana.
Facilitar el entendimiento de grupos diversos, al igual que la educación de la sociedad salvadoreña, es una base incuestionable para potenciar el ejercicio de la democracia en cualquier país; por tanto, la labor de los arqueólogos – en tanto investigadores sociales y de la cultura – transciende las tareas de tipo cultural y de conservación de bienes de patrimonio cultural, para contribuir al proceso de democratización e integración regional de los países centroamericanos.
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