Portal Pregrado Portal Maestria

Un “alas de águila” especializándose en el extranjero

Carlos Eduardo Hernández es licenciado en Comunicaciones de la Utec. Actualmente se encuentra en el campus de Gijón de la Universidad de Oviedo, España, cursando el máster en Dirección y Planificación del Turismo, gracias al programa de becas Eureka SD de Erasmus Mundus, que se canaliza en la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec).

El Lic. Hernández se ha caracterizado por su búsqueda de la excelencia académica. Esto ha quedado demostrado en su historia como estudiante Utec, pues en el 2011 obtuvo el reconocimiento como el mejor estudiante de la escuela de Comunicaciones, y en 2013 —año en que se graduó— se hizo acreedor del Premio “Alas de Águila”, que es otorgado al estudiante integral de cada la carrera.

Desde antes de graduarse, Carlos Eduardo tenía deseos de continuar sus estudios en Europa. Siempre estaba pendiente de los boletines informativos de la Dirección de Relaciones Internacionales de la Utec. Hasta este año fue que, motivado por un amigo, se decidió a aplicar. Lo hizo a última hora, pero su determinación vio sus frutos: obtuvo una beca y fue aceptado por Eureka SD de Erasmus Mundus.

Carlos Eduardo continúa destacándose en sus estudios de maestría, tanto así que ha sido elegido por sus compañeros como miembro de la Comisión Académica de la Universidad de Oviedo, en representación del colectivo de su curso. Él nos comenta que esa es una gran responsabilidad, pues implica que esté presente en numerosas reuniones, elaborar propuestas de las actividades del curso académico, proponer acuerdos de colaboración con instituciones y organismos públicos o privados y evaluación de participación docente e investigadores, entre otras asignaciones; pero él las hace con gusto en la búsqueda de que sus conocimientos trasciendan a la práctica, y con ello regresar al país para concretar un impacto positivo en la industria del turismo a través de sus conocimientos.

Llega hasta Puerto Rico el orgullo Utec que trasciende fronteras

Nuestras estudiantes de Licenciatura en Arqueología, Andrea Quintanilla y Katherine García, destacadas académicamente y en actividades de enfoque social, vieron cómo esto les valió para obtener una beca de intercambio estudiantil en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, donde se encuentran desde el pasado agosto, gracias al programa de Intercambio de Aprendizaje de Servicio.

Andrea y Katherine coinciden en que las diversas actividades en las que han participado a lo largo de sus ciclos de estudios en la Utec les han dado las herramientas y la robustez a sus hojas de vida, marcando así la diferencia para ser seleccionadas como estudiantes de intercambio para este novedoso programa, además de llenar el requisito de dominar el idioma inglés. Ambas tienen como experiencia pasantías en el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán; han colaborado en estudios arqueológicos coordinados por la Secretaría de Cultura; han sido coordinadoras en el Foro de Estudiantes de la Escuela de Antropología de la Utec (Foesa), así como voluntarias con ONGs de El Salvador

El intercambio ha sido una experiencia enriquecedora, tanto académica como personalmente, pues —aseguran ellas—“el impacto te transforma, te hace crecer y buscar nuevas oportunidades de aplicación de los conocimientos”. Han convivido con personas de diferentes nacionalidades y culturas, algo que para su carrera es vital.

Lo más satisfactorio de su experiencia ha sido exponer la calidad académica de El Salvador en cada oportunidad, como lo hicieron en su participación en la Primera Conferencia Anual de Movilidad Académica, donde mostraron parte de los avances de su participación en el estudio sobre los efectos y daños de empresas petroquímicas en Puerto Rico.

Felicitamos a Andrea Quintanilla y Katherine García, dignas representantes del #OrgulloUtec que trasciende fronteras

Jaén me esperaba con los brazos abiertos

Carlos Chanta es un estudiante de Ingeniería Industrial Utec, a quien sus sueños, esfuerzo y determinación lo han llevado a ser uno de los estudiantes de intercambio internacional en la Universidad de Jaén, España. Él nos relata su experiencia de haber obtenido la beca del programa Erasmus Mundus de Eureka SD.

Escrito de Carlos Chanta: Muchas veces una persona posee sueños a los cuales se aferra, pero que por las actividades, el trabajo, los estudios y otras razones los va olvidando ¿Es en realidad todo esto lo que hace que no los alcance? Más bien pienso que es el temor al cambio. Podemos tener metas que queremos lograr, pero tememos a la realidad y a que el resultado de nuestro esfuerzo no sea como esperábamos. Por eso solo vemos que la corriente del río. Nos olvidamos de lo que queríamos llegar a ser y seguimos la misma rutina.

Uno de mis grandes sueños siempre fue viajar a España, pero no tenía muchas posibilidades de lograrlo, pues solo los boletos aéreos son carísimos, así que, con el tiempo, fui olvidando mi sueño.

Un día, al comenzar mi cuarto año de la carrera, escuché que una amiga se había ganado una beca para ir a España, y me alegre mucho porque era una oportunidad que ella anhelaba, pero también sentí una espinita dentro de mí, y dije: “Bueno, ella va a cumplir uno de sus sueños por medio del estudio. Yo sé que también lo puedo conseguir”. Comencé a investigar hasta que un día recibí un correo electrónico de la universidad en el que me informaban que había proyectos de movilidades para Europa, y me decían que si estaba interesado me presentara en las oficinas de Relaciones Internacionales. No lo dude ni por un momento. Tomé la decisión de ir y marqué el día en el calendario.

Pasó un par de días. Estaba nervioso por lo que me dirían. Al momento llegado me atendió un amable joven —David Alas—, que es asistente en el área de Relaciones Internacionales. Me explicó los diferentes proyectos. Yo estaba entusiasmado, pues era justo lo que quería y estaba con el tiempo exacto para lograr una beca. Alas me pregunto: ¿Qué te parece, te animarás a participar? Sin dudarlo le dije que sí. “Ya tienes tu oportunidad, ahora es de tomar la decisión y probar” —pensé—Al final me dijo que había que esperar la fecha en que abrirían la convocatoria para comenzar a aplicar. Me sentí feliz por la posibilidad de cumplir mis sueños.

Tuve que tener mucha paciencia. Había varios proyectos a los que podía aplicar, pero solo uno me interesaba y llenaba mis expectativas. Por fin se llegó el día. Comencé a revisar los requisitos, y dije “manos a la obra”. Comencé a reunir y llenar todos los formatos de la solicitud para la beca. Empecé los trámites en diciembre del 2015, y hasta marzo del presente logré recolectar todo lo que me pedían. No es que darle atención a esto haya sido muy tedioso, pero había ciertos documentos como notas, comprobante de matrícula y estudio de equivalencias que solo lo podía hacer ya iniciando el nuevo ciclo en la universidad. Al tener todos los documentos, los envié. Entonces dije: Que se haga tu voluntad, Dios. Tú sabes que es uno de mis grandes sueños, pero, si aún no es el tiempo, tú me lo dirás.

El proceso de entrega de solicitudes se alargó un mes. Entonces recibí un correo informando que habría una reunión con unos representantes del proyecto: “Darán una charla informativa. Por favor, se les pide que no falten”. No estaba muy seguro de poder ir porque tenía que trabajar, pero hice unos cambios y asistí. Gracias a Dios, pues a las solicitudes había que agregarles otro documento, ya que solo quedaban 13 becas. Al no más terminar la reunión, comencé a movilizarme hasta conseguir el documento que faltaba y así enviar de nuevo la solicitud.

La convocatoria fue cerrada el 1 de mayo. Pasaron dos meses ¿Qué había pasado? Nada. Llegó el mes de julio... y lo mismo. Hasta que el 12 de julio, a salir al receso laboral revisé mi correo:¡Me estaban felicitando por haber obtenido la beca! No pude contener la emoción... Me saltaron unas lágrimas de alegría. También invitaba a una reunión informativa y pedía confirmación, lo cual no espere en decir que si estaría presente Inmediatamente hable con mis papás y les conté la buena noticia. Ellos estaban muy felices porque sabían que era mi sueño desde niño.

En la reunión nos dieron muchos consejos y nos explicaron todos los documentos y procesos que teníamos que hacer para tramitar la visa de estudios y cómo preparar el viaje. Fue un proceso de acción, ya que tenía que andar consiguiendo los documentos y estar en contacto con los administradores de la beca, por los contratos e información que debía de enviarles, luego se juntó información adicional que nos pedía la universidad de destino.

Solo faltaba la confirmación de mi boleto. Entonces me comunicaron que se habían agotado los espacios para el vuelo del día previsto —5 de septiembre—, y que me mandarían hasta el 12 para llegar el 13 a España, y luego presentarme el 14 a clases, lo cual era muy complicado, ya que tenía que estar el 12 en la universidad debido a una conferencia de inducción. Al final, me consiguieron un boleto. Me escribieron el 5 de septiembre: “Su vuelo saldrá el miércoles 7 de septiembre”. Estaba súper feliz, pero con un poco de miedo por irme a vivir durante cinco meses a un país muy lejos de casa y que nunca había.

El día de partida me despedí de mi familia. Hubo unas cuantas lágrimas, pero ya estaba listo para el reto que me esperaba. Estuve en la sala de espera unos veinte minutos. Comenzamos a abordar el avión. Ese fue el inicio del cumplimiento de mi sueño.

El viaje duró un poco más de dos días. Desde que salí de mi país hasta que llegue a la ciudad de Jaén me pasó de todo, cosas divertidas y malas experiencias, pero por fin llegué el viernes 9 de septiembre. Conocí el bonito apartamento donde iba a vivir, hablé con el dueño e hicimos el contrato de arrendamiento. Luego —como en esa ciudad estaba Ismael Fuentes, un compañero de la Utec— salimos a comer y a conocer un poco el entorno al ir terminando ese día.

El fin de semana fui a conocer la universidad de Jaén donde estudiaría, y también la ciudad con Ismael. Hicimos un gran tour, que hasta nos perdimos, buscando un monumento, patrimonio cultural, solo para darnos cuenta de que estaba frente a nuestras narices. El único problema fue que cuando nos dimos cuenta ya lo habían cerrado.

Después de haber descansado de la caminata del domingo el gran día llegó el gran momento: el primer día de clases. Antes de que comenzarán mis clases, por la tarde, tuve que hacer unos trámites. La primera semana fue de inducción. Conocí a todos mis maestros que y a varios compañeros.

La Universidad de Jaén es muy grande y bonita, tiene muchos edificios, sus instalaciones van a la vanguardia, con mucha tecnología para brindar un ambiente de estudio más confortable: proyectores en cada aula, aire acondicionado, calefacción, mesas de trabajo muy amplias.

Una de las primeras sorpresas fue que en una materia equivalente solo estábamos inscritos alumnos de intercambio, y el maestro también; algo chistoso porque era nuestro primer día de clases. La clase se tuvo que dar inglés, un idioma internacional, para que entendiéramos todos. Gracias a Dios que manejo el idioma, si no hubiese estado perdido.

Fui conociendo más personas y a hacer nuevas amistades, de Alemania, España, Italia, Chile, México, Brasil, Argentina, Costa Rica, Colombia, Serbia; algunos acentos hasta se me han pegado un poco.

Asistí a una fiesta de bienvenida y a unos tours por la ciudad de parte de una organización de alumnos de intercambio. Ahí conocí a la mayoría de mis nuevas amistades. También nos llevaron a la playa, a la que las que las salvadoreñas no tienen nada que envidiarle. El sol era insoportable, no hay ranchos ni un lugar apropiado donde dejar las cosas, había que dejarlas sobre las piedras. Al meterme al agua pasó algo extraño: el agua estaba súper helada. Eso no refrescaba, sentías que estabas en una tina llena de hielo, aunque con los amigos lo pasamos muy divertido. Por supuesto que me gustan más las playas de mi país, no las cambio.

La primera semana de clases solo fue para introducción a las materias y a las dinámicas de enseñanza. En la segunda hubo más participación de los alumnos. Ya comencé a desarrollar ideas para proyectos que debo realizar acá.

Tenía la idea que me iba a costar adaptarme, pero no ha sido así, ya que nuestro nivel académico es muy competitivo con el de ellos. Lo que me alegra es que en Jaén tendré varias oportunidades para seguir creciendo en mi carrera, pues cuento con diferentes programas que me ayudan a desarrollar los temas de una manera más práctica y eficiente.

Llevo materias referidas a procesos de logísticas industriales, que son temas de la preespecialización que cursaré en la Utec cuando regrese. Con eso comencé al escoger mis electivas en esa rama. La dinámica de las materias es diferente a la de El Salvador, porque aquí hay solo un período evaluativo, que es al final del curso. Se cursan materias las que se realizan miniproyectos o algunos casos prácticos, pero en casi todo el mayor porcentaje lo lleva el examen final.

Actualmente estoy trabajando en un proyecto con un ingeniero informático, utilizando sistemas de información especiales para el desarrollo de la planificación del mantenimiento y conservación de la infraestructura vial en la ciudad de Valencia. En otra materia estoy aprendiendo de las políticas industriales que rigen a la Unión Europea y a escala mundial. Una de las materias que más me gusta es la de Logística y gestión de flotas; es muy participativa. Tendremos unas cuantas visitas de campo de parte de la universidad y también visitas de expertos a nuestra aula para exponer sus conocimientos.

En conclusión, me estoy preparando muy bien para seguir creciendo en competencias y así brindar a mi país soluciones pertinentes que ayuden a desarrollarnos para salir de la crisis económica. Uno solo no puede lograrlo. Por eso animo a todos los que han leído mi experiencia a que sigan esforzándose. No se rindan y no olviden sus sueños. No hay que perder las oportunidades, pues no ocurren muchas veces en nuestras vidas. Aprovechemos el tiempo. Créanme valen la pena. Me faltan varios meses para concluir los estudios, pero cada día que pasa aprendo algo nuevo, me voy innovando, crezco y mejoro, para que cuando regrese a El Salvador pueda compartir con los demás lo que por gracia de Dios estoy recibiendo acá.

Me siento muy feliz con este intercambio. Bueno, aún me cuesta comunicarme con mis amigos y familia en El Salvador. Vamos adelante 8 horas. ¡Saludos a todos!